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El impacto sanitario de la ceniza volcánica: un análisis multidimensional

Las cenizas volcánicas, contaminación de origen natural, representan un riesgo para la salud con efectos respiratorios, oculares y cutáneos, pero también algunos efectos indirectos como la contaminación de los alimentos y del agua.

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La ceniza volcánica, compuesta por partículas de roca fragmentada con un diámetro inferior a 2 mm, constituye una forma de contaminación natural a menudo pasada por alto. Producidas durante erupciones volcánicas, estas cenizas pueden ser inicialmente calientes pero se enfrían a medida que se alejan del volcán. Los peligros que representan no se limitan a su naturaleza térmica; también suponen un riesgo para la salud humana y ambiental.

Estas cenizas pueden estar recubiertas con una fina capa ácida, acelerando el deterioro de las condiciones respiratorias y oculares, además de tener efectos indirectos en los sistemas de suministro de agua y alimentos.

Consecuencias respiratorias, oculares y cutáneas

Las partículas finas inhaladas pueden infiltrarse profundamente en los alvéolos pulmonares, causando síntomas respiratorios agudos como tos e irritación de las vías respiratorias. Para las personas con antecedentes de enfermedades respiratorias o cardíacas, la exposición a la ceniza volcánica puede agravar su estado de salud, a veces mucho después del período de exposición inicial.

Además, la exposición prolongada a cenizas que contienen sílice cristalina puede llevar a un riesgo elevado de silicosis pulmonar, una enfermedad crónica.

Las cenizas también pueden tener un efecto adverso en la visión, provocando irritaciones oculares debido a la abrasión de la córnea o al desarrollo de conjuntivitis. Por lo tanto, se recomienda encarecidamente que los usuarios de lentes de contacto se abstengan de usarlas durante períodos de caída de ceniza.

Efectos Cutáneos Aunque menos comunes, las irritaciones cutáneas pueden ocurrir, especialmente cuando las cenizas tienen una composición ácida. Rascarse puede llevar a infecciones cutáneas secundarias.

Repercusiones indirectas

Más allá de los efectos directos sobre la salud, la ceniza volcánica puede perturbar la señalización vial, reducir la visibilidad y aumentar los riesgos de accidentes. También pueden contaminar las fuentes de agua locales, comprometiendo así la calidad del agua potable y de los sistemas de suministro de agua. Además, la ceniza húmeda conduce electricidad, poniendo en peligro al personal responsable del mantenimiento eléctrico. La acumulación de ceniza también puede provocar derrumbes estructurales, en particular techos, y aumentar los riesgos de caídas durante la limpieza.

Recomendaciones preventivas

Para minimizar los riesgos, se recomienda fuertemente el uso de una mascarilla antipolvo de alta eficacia y gafas de protección. Reducir las actividades físicas al aire libre también puede ayudar a limitar la exposición. También es crucial contar con reservas de agua potable y lavar cuidadosamente todas las verduras antes del consumo. Al limpiar los depósitos de ceniza, se recomienda humedecerlos ligeramente para reducir la dispersión, evitando una humedad excesiva que podría provocar derrumbes.

En Conclusión:

La amenaza que plantea la ceniza volcánica es seria y multidimensional, requiriendo un enfoque preventivo e informado para minimizar los riesgos sanitarios y ambientales.

Philippe Casanova

Médico especialista en medicina del trabajo y medicina forense.

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