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La jubilación del empleado discapacitado: disposiciones específicas

En un mundo laboral en constante evolución, la cuestión de la jubilación reviste una importancia capital, especialmente para los empleados en situación de discapacidad.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

La transición hacia la jubilación implica un reconocimiento específico de su trayectoria profesional y de su estado de salud. Las disposiciones para la jubilación anticipada por discapacidad son medidas sociales cruciales que reflejan la toma de conciencia y la consideración de los desafíos únicos a los que se enfrentan estos trabajadores.

Reconocimiento y jubilación anticipada del trabajador discapacitado

En el complejo mundo de las pensiones, los empleados con discapacidad se benefician de disposiciones específicas. Un trabajador puede reclamar la jubilación anticipada desde los 55 años si se reconoce una incapacidad permanente de al menos el 50%, siempre que haya acumulado un cierto número de trimestres cotizados.

Por ejemplo, a los 55 años, para los trabajadores nacidos a partir de 1973, se requieren 112 trimestres cotizados, con un recuento decreciente de 10 trimestres por cada año adicional hasta los 59 años, donde se necesitan 72 trimestres.

La jubilación se calcula a la tasa plena, independientemente del total de los trimestres cotizados, correspondiendo al 50% del salario anual promedio de los mejores 25 años. Es concebible un aumento si el número de trimestres cotizados no alcanza el umbral para una jubilación a tasa plena. Este aumento es proporcional a la duración durante la cual la persona estuvo discapacitada y a la duración total de sus contribuciones.

Sin embargo, este aumento no puede exceder la cantidad que la persona habría recibido con los trimestres necesarios para una pensión a tasa plena. Si la pensión aumentada es inferior al mínimo contributivo, se paga este último.

Jubilación por incapacidad permanente

Además de la jubilación por discapacidad, los empleados con una incapacidad permanente de al menos el 20% causada por una enfermedad profesional o un accidente laboral también tienen la posibilidad de jubilarse a los 60 años. Esta disposición se extiende a aquellos que, con una incapacidad permanente de al menos el 10%, han estado expuestos durante 17 años a factores de riesgo profesionales específicos, como restricciones físicas significativas, un entorno físico agresivo o ritmos de trabajo perjudiciales para la salud.

Cabe señalar que la incapacidad permanente debido a un accidente de tránsito no otorga el derecho a la jubilación por incapacidad permanente. Al igual que con la discapacidad, la jubilación se calcula a tasa plena, sin tener en cuenta el número de trimestres cotizados.

Incapacidad laboral y jubilación

Finalmente, la jubilación por incapacidad laboral concierne a los empleados que ya no pueden ejercer su profesión sin riesgo para su salud y cuya incapacidad laboral de al menos el 50% está médicamente reconocida.

Desde la edad de 62 años, pueden reclamar una jubilación a tasa plena, independientemente del número de trimestres cotizados.

La incapacidad se evalúa por el asesor médico del fondo de seguridad social, en función del empleo ocupado o de la última actividad realizada. Si no se ha realizado ninguna actividad en los 5 años anteriores a la solicitud, se tienen en cuenta las capacidades físicas y mentales generales.

Ciertas circunstancias eximen de la evaluación médica, como la invalidez reconocida antes de la edad de jubilación o el beneficio de la asignación para adultos con discapacidad con una incapacidad permanente de al menos el 80%.

El reconocimiento de la incapacidad marca el comienzo del derecho a la jubilación, establecido en el primer día del mes siguiente a este reconocimiento. Como en los otros casos, la pensión se calcula a la tasa plena.

En conclusión:

Estos dispositivos reflejan el deseo de tener en cuenta las especificidades de las trayectorias profesionales de los trabajadores discapacitados. Representan una adaptación esencial del sistema de jubilación a las realidades de la discapacidad, con el objetivo de asegurar un final de carrera digno y seguro para aquellos que han tenido que enfrentar desafíos adicionales a lo largo de su vida laboral activa.

Philippe Casanova

Médico especialista en medicina del trabajo y medicina forense.

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