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Alexis Carrel

La medicina del trabajo y el régimen de Vichy (1940-1945): del control a la prevención

El periodo de la Ocupación y el régimen de Vichy marcan una era tumultuosa para Francia, especialmente en el campo de la salud laboral. Es una época paradójica en la que el auge de la medicina del trabajo se inscribe tanto en una visión progresista de la salud de los trabajadores como en un contexto de colaboración y control autoritario.

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El régimen de Vichy, alérgico a la lucha de clases, percibió la medicina del trabajo como un medio para regular las relaciones entre trabajadores y patrones. Este período ve la institucionalización de una medicina del trabajo que se convierte en un engranaje esencial en el sistema de control de la mano de obra y de la producción industrial. La medicalización de la lucha contra el desempleo se inscribe en esta dinámica, donde el estado de salud de los trabajadores se convierte en un asunto estratégico para el Estado.

Figuras precursoras en tiempos sombríos

Personalidades destacadas, como Guy Hausser, médico del trabajo influyente durante el Frente Popular, encuentran su destino trágicamente ligado a este período oscuro. Arrestado en 1942, Hausser no sobrevivió a la deportación, pereciendo en Auschwitz ese mismo año. La Asociación Nacional de Medicina del Trabajo (ANMT), fundada en 1940 y presidida por Henri Desoille, sufre un destino similar cuando es arrestado y deportado en 1943.

Alexis Carrel, galardonado con el Premio Nobel de Medicina, inicia la Fundación Francesa para el Estudio de los Problemas Humanos (FFEPH) en 1941. Bajo el patrocinio de Pétain, esta fundación goza de una notable autonomía, especialmente en el plano financiero. Se posiciona en un enfoque de reconciliación entre empleadores y empleados, tratando a estos últimos como elementos de un sistema de producción, buscando maximizar la eficiencia y minimizar el desgaste humano.

La inspección médica del trabajo, bajo la doble tutela del trabajo y la salud pública, ve la designación de los tres primeros médicos inspectores generales, que tendrán la tarea de supervisar una organización territorial amplia y colaborar con diversas ramas del gobierno, así como con la FFEPH.

El Comité Permanente de la Medicina del Trabajo (CPMT) se crea entonces, sin representación obrera ni patronal, con la misión de definir las orientaciones de la medicina del trabajo y regular las acciones de los médicos inspectores. Este comité, compuesto por figuras como los médicos inspectores generales, profesores y médicos del trabajo, goza de una gran autonomía, convirtiéndose en el principal motor de la profesión bajo el auspicio de la ANMT y la FFEPH.

Los servicios médicos obligatorios y la reacción de los médicos

Ante las restricciones alimentarias, las enfermedades relacionadas con la guerra y la presión alemana sobre la mano de obra francesa, el CPMT establece servicios médicos obligatorios para las empresas de más de 50 empleados. Sin embargo, esta medida encuentra la resistencia de numerosos médicos del trabajo que, al declarar inaptos a los hombres destinados al Servicio de Trabajo Obligatorio (STO), se exponen a severas sanciones.

La era de Vichy ve la aparición de una profusión de servicios interempresariales y la creación de organismos como el Centro Interservicios de Salud y Medicina del Trabajo en la Empresa (CISME). Sin embargo, la complejidad y los conflictos internos hacen que el sistema sea poco claro y sujeto a reorganizaciones frecuentes.

Tras la Liberación, persiste la desconfianza entre los trabajadores hacia la medicina del trabajo, marcada por su uso durante el régimen de Vichy. Desoille, de regreso de la deportación, reemplaza a Guy Hausser y emprende una operación de reforma. Bajo la presidencia de la Orden de Médicos, la misión de atención se reduce, y la medicina del trabajo se orienta hacia un rol exclusivamente preventivo.

En conclusión:

La historia de la medicina del trabajo bajo Vichy es la de una profesión presa entre las aspiraciones humanistas de sus miembros y las exigencias de un régimen autoritario. Si bien nombres como Guy Hausser, Henri Desoille y Alexis Carrel quedan grabados en la memoria colectiva, también nos recuerdan los dilemas éticos a los que se enfrentaron los médicos en tiempos de extrema adversidad.

Philippe Casanova

Médico especialista en medicina del trabajo y medicina forense.

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