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La medicina laboral después de la Liberación (1946-1964): entre ambiciones y realidades

El periodo posterior a la Guerra vio surgir aspiraciones ambiciosas en materia de salud laboral, especialmente con el establecimiento de la medicina laboral. Sin embargo, los años 1946 a 1964 estuvieron marcados por una serie de desafíos y contradicciones que obstaculizaron la plena realización de los objetivos iniciales.

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Repasemos este período crucial donde los asuntos de salud pública chocaron con los intereses económicos y políticos.

El plan integral para la salud de los trabajadores

Tras la Liberación, la medicina laboral recibió la noble misión de la detección de la tuberculosis, bajo el impulso de Alexandre Parodi, Ministro del Trabajo. Sin embargo, desde el principio, surgieron obstáculos en su camino. El consejo del Colegio de Médicos, temiendo la competencia, limitó su papel a la prevención. A pesar de la ley de 1946 que hacía obligatoria la medicina laboral para las empresas privadas, su aplicación se encontró con resistencias e insuficiencias en términos de recursos y controles. Las negociaciones tripartitas entre el Estado, los empleadores y los sindicatos intentaron definir los límites de esta nueva disciplina, pero persistieron los desacuerdos, especialmente en relación con las actividades que requerían una vigilancia médica especial.

La falta de interés del Estado

A pesar de las ambiciones declaradas, el Estado mostró un creciente desinterés por la medicina laboral. La falta de recursos y controles condujo a una implementación irregular de la ley de 1946. Las solicitudes de acreditación de los servicios médicos quedaron sin examinar, dejando a las empresas sin supervisión. Los empleados, por su parte, expresaron reservas sobre las visitas médicas, percibiéndolas como herramientas de selección en lugar de prevención. El desapego del Estado también se tradujo en una reducción de las obligaciones de las empresas en materia de medicina laboral, relegándola a simples evaluaciones de aptitud.

Prácticas de gestión

Al mismo tiempo, la práctica de la medicina laboral a menudo estuvo sujeta a imperativos de gestión y económicos. Los médicos, pagados por las empresas, enfrentaron presiones que comprometieron su independencia. La orientación biológica de la fuerza laboral tenía menos como objetivo mejorar las condiciones de trabajo que adaptar a los trabajadores a los puestos existentes. Las actividades no clínicas, como la ergonomía, fueron marginadas en favor de un enfoque centrado en las máquinas. En este contexto, la mejora real de las condiciones de trabajo tuvo dificultades para materializarse.

Conclusión:

El período de 1946 a 1964 se caracterizó por una brecha significativa entre las ambiciones iniciales de la medicina laboral y las realidades de su implementación. A pesar de objetivos nobles y intentos regulatorios, obstáculos políticos, económicos y culturales obstaculizaron su pleno desarrollo. Sin embargo, este período también sentó las bases para una creciente conciencia sobre la importancia de la salud laboral, abriendo el camino para futuros desarrollos, especialmente después de los eventos de 1968.

Philippe Casanova

Médico especialista en medicina del trabajo y medicina forense.

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