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Radioactividad: entendiendo los fundamentos para la seguridad en el trabajo

La radioactividad es un fenómeno natural fascinante pero potencialmente peligroso que afecta significativamente a los profesionales expuestos a materiales radiactivos. Este artículo tiene como objetivo desmitificar este concepto y explicar su importancia en la protección radiológica en el trabajo y en la medicina ocupacional.

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La radioactividad se manifiesta a través de la emisión espontánea de radiación tras la desintegración o desexcitación de un núcleo atómico inestable. Entender estos fenómenos es crucial para garantizar la seguridad de los trabajadores expuestos a la radiación. Las fuentes radiactivas se clasifican en dos grupos: selladas, que contienen materiales radiactivos, y no selladas, que no los contienen. Las fuentes «huérfanas» escapan a toda regulación y representan un peligro particular.

Medición de la radioactividad: actividad y vida media

La actividad de una fuente radiactiva se mide en becquereles (Bq), con un Bq correspondiente a una desintegración por segundo. En medicina nuclear, a veces se utiliza el miliCurie (mCi), donde 1 mCi es equivalente a 3,7 x 107 Bq. Para entender la persistencia de un elemento radiactivo, se hace referencia a su vida media, el tiempo necesario para que la mitad de los núcleos se desintegren. Esta medida es esencial para gestionar la protección de los trabajadores a largo plazo.

Tipos de desintegración radiactiva

Desintegración alfa (α), donde se eyecta un núcleo de helio, reduciendo el núcleo padre a un núcleo más ligero. Desintegración beta menos (β-), que implica la eyección de un electrón y un antineutrino. Desintegración beta más (β+), donde se emite un positrón y un neutrino. Captura de electrones, un proceso sin emisión de radiación, donde un electrón es absorbido por el núcleo. Desexcitación gamma (γ), que libera una onda electromagnética sin alterar la composición del núcleo. Conversión interna, donde el exceso de energía del núcleo se transfiere a un electrón orbitante. También pueden ocurrir fenómenos más raros, como la creación de pares y la emisión de neutrones o rayos X.

Estabilidad e inestabilidad de los núcleos

La mayoría de los núcleos atómicos son inestables. De unos 3000 nucléidos conocidos, solo 264 son estables, y la estabilidad tiende a favorecer a los núcleos con un número par de protones (Z) y neutrones (N). Los científicos utilizan diagramas Z-N para visualizar zonas de inestabilidad nuclear y el «valle de la estabilidad».

En conclusión:

La radioactividad es un elemento inevitable de nuestro ambiente, especialmente para aquellos que trabajan con o cerca de materiales radiactivos. Entender sus principios es esencial para garantizar la seguridad y la efectividad de la protección radiológica.

Philippe Casanova

Médico especialista en medicina del trabajo y medicina forense.